Consejos para estudiantes de Nutrición

Desde hace varios meses me he estado planteando el escribir un blog, no terminaba de decidirme porque no tenía la seguridad sobre qué aspectos tratar, y creo que, con esto, doy justo en el clavo.

Leo cada día en las redes sociales (RRSS) como muchos jóvenes estudiantes de nutrición ó recién egresados de la carrera se encuentran un tanto cuanto “perdidos”, temerosos e incluso decepcionados. Es por eso, que en este espacio me permitiré compartir algunos consejos (unos buenos, otros no tanto) que me habría gustado que alguien me diera antes de lanzarme a la aventura de la nutrición.

Te cuento un poco de mí, soy profesional de la nutrición desde hace algunos ayeres y es un tema que me encanta, me gusta la nutrición prácticamente en todas sus áreas, pero principalmente la clínica, la comunitaria, la tecnología de alimentos, la básica… me apasiona investigar, la divulgación y la docencia, así como leer, navegar en la red y ver series.

Pero bueno, al grano, el primer consejo que te quiero dar es a cerca del RESPETO, respétate y respeta a los demás, si como estudiante o profesional de la nutrición no te respetas y no respetas tu trabajo ¿cómo quieres que los demás lo hagan?

¿A qué me refiero con respetarte, respetar a los demás y respetar tu trabajo? Respetarte es reafirmar tu valor como persona, cuidar de ti, hacerte responsable de tus actos, perdonarte, aprender de tus errores; si te respetas eso debería trasladarse hacia los demás y hacia tu trabajo, pero eso no siempre es así, por lo que te recomiendo que seas considerado con los demás, no toleres los malos tratos ni seas participe de las burlas, empatiza. Para respetar tu trabajo tu principal obligación es prepárate, estudiar, investigar, cuestionar, esforzarte por ser mejor cada día (la competencia no es contra los demás sino contra uno mismo) y construir una imagen positiva de ti y por lo tanto de tu gremio.

 

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BIOMARCADORES NUTRICIONALES

¿Te imaginas tener una herramienta que te permita contrastar la información que tu paciente te da cuando le haces un cuestionario de frecuencia de consumo??

Para casi todos los que nos dedicamos a la nutrición, el trabajo más pesado y más elaborado son las encuestas: R24, frecuencia de consumo, etc. ya que, además de que se obtiene muchísima información, ésta, no siempre es 100% real, debido a que muchas veces los pacientes tienen mala memoria, otras tantas nos sueltan mentirijillas y muchas otras porque no hacemos las preguntas adecuadas.

Sin embargo, no solo en la práctica clínica tiene gran interés este tipo de información, en estudios epidemiológicos cobra muchísima más importancia, y una falsedad en datos puede darnos resultados poco fiables a nivel poblacional sobre el estado de nutrición.

Para facilitar esta tarea, cada día investigadores a lo largo y ancho del mundo se dedican a explorar, investigar e identificar biomarcadores efectivos que puedan ayudarnos a conocer el estado de nutrición de las personas sin tener como única guía los cuestionarios.

En general un biomarcador es una característica que puede medir objetivamente en distintas muestras biológicas y que puede evaluarse como indicador de exposiciones, de procesos biológicos normales o patogénicos o de respuestas a una intervención determinada. Las muestras biológicas más utilizadas en epidemiología nutricional son sangre total, eritrocitos, plasma, suero, orina, uñas, saliva, heces y muestras de distintos tejidos (Corella & Ordovás, 2015).

Sin embargo, es necesario que los biomarcadores estén validados. Actualmente contamos con dos grandes grupos: biomarcadores de exposición nutricional y biomarcadores de estado nutricional.

Los biomarcadores de exposición nutricional serían aquellos utilizados para validar la medida de la ingesta o como subrrogados de la ingesta dietética. Tanto ellos como los biomarcadores de estado nutricional podrían ser evaluados en cuanto a precisión, sensibilidad, especificidad, variabilidad entre-sujetos y temporalidad (Corella & Ordovás, 2015).

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Pues eso, que si tu paciente te ha dicho que no ha comido ni una pieza de pan y tú lo sospechas ¿cómo lo podrías averiguar? ¡Si! Existen biomarcadores que son capaces de decírnoslo, se tratan de 18 metabolitos presentes en orina (el más importante el  2,8-DHQ-b-D glucuronide) que pueden discriminar a los consumidores de pan de los no consumidores (lo bueno es lo que no es invasivo, lo caro, eso sí no lo sé) (Garcia-Aloy, y otros, 2015).

¿Y para conocer la cantidad de leguminosas consumidas? Existen alrededor de 16 metabolitos urinarios del metabolismo de la colina (choline, dimethylglycine, trimethylamine-N-oxide (TMAO) y dimethylamine), así como compuestos protéicos (3-methylhistidine, methylguanidine, phenylalanine, glutamine y n-acetylglutamine) y productos del metabolismo energético (glucose, leucine, isovalerylglycine, e isobutyric, acetoacetic, citric y cis-aconitic acids) que pueden ayudarnos a identificar a los consumidores de los no consumidores de leguminosas (Madrid-Gambin, y otros, 2017).

Se han validado como biomarcadores dietéticos: la β-alanina (vaca), los alquilresorcinoles C17 y C19 (trigo integral y centeno), el ácido eicosapentaenoico (pescado), el ácido 3-carboxi-4-metil-5-propil-2-furanpropanoico (CMPF) (pescado), el ácido linoleico, el ácido oleico y el α-tocoferol (margarina y aceite vegetal). Así mismo tenemos biomarcadores para identificar el consumo de avellanas, nueces, tomates,  vino, cocoa, y biomarcadores más generales como carotenos, polifenoles, flavonoides, resveratrol, membrana eritrocitaria…

Recomiendo ampliamente la lectura del siguiente artículo, para comprender un poco mejor el mundo de los biomarcadores nutricionales: http://www.renc.es/imagenes/auxiliar/files/RENC2015supl1BIOMARCA.pdf

Y dejo otros textos complementarios:

Aquí un libro breve sobre la importancia de los biomarcadores: https://www.nestlenutrition-institute.org/docs/default-source/latam-document-library/publications/secured/eb19937c91bc63ed03db2ca6daa689d7.pdf?sfvrsn=0

Aquí biomarcadores de obesidad mórbida y prediabetes: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0009898116304028?via%3Dihub

Trabajos citados

Corella, D., & Ordovás, J. (2015). Biomarcadores: antecedentes, clasificación y guía para su aplicación en epidemiología nutricional. Rev Esp Nutr Comunitaria , 176-187.

Garcia-Aloy, M., Llorach, R., Urpi-Sarda, M., Tulipani, S., Salas-Salvado´ , J., Martıínez-González , M., . . . Estruch, R. (2015). Nutrimetabolomics fingerprinting to identify biomarkers of bread exposure in a free-living population from the PREDIMED study cohort. Metabolomics, 155–165.

Madrid-Gambin, F., Llorach, R., Vázquez-Fresno, R., Urpi-Sarda, M., Almanza-Aguilera, E., Garcia-Aloy, M., . . . Andres-Lacueva, C. (2017). Urinary 1H Nuclear Magnetic Resonance Metabolomic Fingerprinting Reveals Biomarkers of Pulse Consumption Related to Energy-Metabolism Modulation in a Subcohort from the PREDIMED study. Journal of Proteome Research, 1483–1491.

 

 

REFLEXIONES DE UNA NUTRIÓLOGA

Una chica se embaraza, tiene un bebé, realiza una lactancia exitosa y se vuelve asesora en lactancia materna, porque ha leído mucho y la ha experimentado en su propia carne.

Una chica con obesidad hace una dieta, va al gimnasio, logra perder los 25 kg extra que tenía y se pone a dar consejos de nutrición.

Un chico va al gimnasio, se machaca entrenando, se mete “chochos” se trepa a una tarima y se hace de cientos de seguidores y ejerce dando tratamientos dietéticos y rutinas de ejercicios.

Una chica padece un trastorno de la conducta alimentaria, recibe tratamiento, mejora su condición, descubre la “nutrición consciente”, hace un curso de health coaching y se pone a dar consejos, asesorías y tratamientos dietéticos.

Un chico se aficiona a la nutrición, aprende a leer artículos científicos a encontrar “bias” en los estudios, los debate por RRSS y se convierte en una figura de la nutrición.

Casos así los hay, y los hay por montones, y no menciono al estudiante de nutrición que empieza a dar consultas porque se siente muy bien formado ya, o al que teniendo un perfil diferente a la nutrición hace una maestría (que ojo, no es profesionalizante) y empieza a dar consultas cual nutricionista… a todo esto, lanzo una pregunta: ¿dónde están los nutriólogos?

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Muchos lejos de las redes sociales, muchos practicando una nutrición añeja y arcaica, muchos sumidos en dogmas y otros en las garras de las pseudociencias.

¿Hay que luchar en contra de todas estas figuras emergentes?

Yo creo que no, de inicio no creo que haya un punto de comparación; lo que sí creo es que tenemos el deber y la obligación de mejorar nuestras prácticas, de incrementar el valor añadido a nuestras consultas,  de aprender de quienes se pueda aprender y de ignorar lo que se tenga que ignorar. Muchos logran ese “éxito” sólo porque ni tienen miedo 🙂

LOS NUEVOS ALIMENTOS NO TAN NUEVOS

En los países desarrollados e incluso en los subdesarrollados la gestión del mercado en cualquier oferta de productos se ha visto modificada en los últimos años como consecuencia de los habituales cambios en los patrones de consumo y las modificaciones en los gustos y preferencias de los consumidores (Barrena Figueroa & Sánchez García, 2013), y esto no es distinto para los alimentos, las tendencias de consumo han cambiado y hoy disponemos (al menos en las grandes ciudades) de una gran variedad de alimentos que hace 20 años no existían o no sabíamos que existían.

La definición de “glocalización” propuesta por la Dra. Langreo (2005) como resultado de la combinación de los términos “globalización” y “localización”, es lo que sucede en la alimentación mundial, debido a la mezcla continua de procesos de globalización que conviven con mecanismos de valorización de los productos locales que cada vez tienen más importancia.

Sin embargo, los “nuevos alimentos” inundan los anaqueles de los supermercados, abundan recetas en la red con ellos como ingredientes, leemos infografías, “foodies” que los promocionan e incluso artículos que ensalzan sus propiedades, tal es el caso de la chía, quinoa, espirulina, trigo sarraceno, linaza, kale, matcha, noni, amaranto, maca, aloe vera… por mencionar, pero no estamos hablando de alimentos de reciente creación como serían los frutos de la manipulación genética, son alimentos que se han venido consumiendo por cientos de años pero, en otra latitud, de los cuales no habríamos podido conocer de no ser por el proceso globalizador.

Hay un punto interesante por mencionar que muchos especialistas defienden y es que la presencia (desarrollo ó crecimiento) de determinado alimento en una región obedece a las leyes naturales y al proceso evolutivo, es decir, el suelo, la altitud, la latitud, el clima y los eventos meteorológicos hacen apto su crecimiento así como su permanencia como especie, y las características o propiedades de ese alimento serían útiles para las especies que conviven en esa región, con esto, no se quiere decir necesariamente que sea exclusivo su consumo para esa región como ejemplo el plátano de Canarias (por su denominación de origen) crece en Canarias y no por ello sólo lo deberían de consumir los nativos de la isla, pero sí que sería útil su consumo o utilización en esa región por las especies nativas, ya sea porque son fuentes de nutrientes específicos, porque escasean otros alimentos ó porque son únicamente estacionales.

Más información sobre la evolución de frutas y verduras aquí: http://www.lavanguardia.com/…/evolucion-frutas-verduras-ant…

En la Unión Europea un “nuevo alimento” es todo aquel que no se consumía en cantidades significativas hasta 1997, año en que entró en vigor la normativa, y se consideran nuevos alimentos aquellos alimentos o comida innovadora producen utilizando las nuevas tecnologías y procesos de producción, así como los alimentos consumidos tradicionalmente fuera de la UE. Y para que se autorice su consumo debe demostrarse ser seguros para los consumidores y ostentar un etiquetado correcto que no induzca a confusiones entre los consumidores (aunque este último punto aún flaquea).
Puedes revisar la normativa aquí: http://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/…

En muchos otros países se les da la bienvenida a nuevos alimentos ya sea procedentes de modificaciones genéticas, cruzamientos genéticos, técnicas de producción innovadoras o de consumo centenario en otras regiones, sin evaluar el riesgo sanitario que podrían suponer como procesos alérgicos, intoxicaciones ó intolerancias.

Ahora bien ¿es necesario que los integremos los nuevos alimentos en nuestra dieta?, pues si y no, todo depende de si el sabor, las propiedades, los nutrientes y su precio le vienen bien al consumidor; sin embargo, es importante hacer un llamamiento al consumo consciente de los alimentos, que no por estar de moda o por prometer curar enfermedades, reducir de peso o aumentar la vitalidad se deben de integrar a la dieta si existen opciones más cercanas e inocuas que pueden cubrir los requerimientos y seguir siendo sabrosas.

Trabajos citados
Barrena Figueroa, M., & Sánchez García, M. (2013). Nuevos alimentos, aceptación y efecto en el desarrollo agroalimentario según sexo. Agroalimentaria, 87-102.
Langreo Navarro, A. (marzo-abril de 2005). Inmigración y “glocalización” de la alimentación. Distribución y consumo, 42-45.

LA ALIMENTACIÓN DE LOS DANESES

Hygge (se pronuncia hu-ga) es una palabra danesa que no tiene una traducción literal, sin embargo, integra una serie de sensaciones que evocan bienestar, comodidad en las situaciones o felicidad con los pequeños detalles.

Los daneses han estado mucho tiempo en la cabeza del ránking World Happiness Report Update y su secreto es justamente realizar todas sus actividades a través de practicar hygge. Y la alimentación no se queda al margen. De acuerdo con Hospido (2016) los daneses cocinan platos muy sencillos y naturales que no necesitan demasiado esfuerzo, están muy orgullosos de ser los europeos que más pasteles consumen, dato que se relaciona directamente con el hecho de no sentirse culpable. Las dietas están fuera y los excesos también.

En un estudio del 2012 (se puede ver completo aquí: https://www.cambridge.org/…/div-class-title-dietary-composi…) se describe como está formada la Nueva Dieta Nórdica en donde se destaca un alto contenido de frutas y verduras (especialmente bayas, coles, hortalizas de raíz y legumbres), hierbas frescas, patatas, plantas y setas del campo silvestre, granos enteros, nueces, pescado y mariscos, algas marinas, ganado de raza libre (incluyendo cerdos y aves de corral) y caza. Es un prototipo de dieta regional que incluye palatabilidad, salud, cultura alimentaria y el medio ambiente.

En el sitio web “con mucha gula” describen el estilo de alimentación danés de la siguiente manera: La comida más importante es el almuerzo, conocido como “frokost”. En este momento del día se comen platos elaborados, como pescado y carne acompañados de verduras. El alimento más significativo y con mayor presencia en los platos es el pescado, como el troceado de bacalao a la mostaza o el salmón crudo en escabeche. Sin embargo, la carne también es un alimento muy importante en su dieta, como la pierna de corzo con manzana o el “lammesteg“, un exquisito cordero asado al horno. Una de las recetas más típicas es el “Frikadeller“: albóndigas danesas que se comen acompañadas con patatas cocidas, col lombarda cocida y “Brun sovs“, una salsa marrón que se prepara a base del jugo de la carne y el agua en la que han hervido las patatas. Otro plato muy típico de Dinamarca es el “Dyrlægens natmad“ (que en castellano se traduce como “La comida nocturna del veterinario”), que es un paté de hígado sobre pan negro (el pan de centeno también es muy típico de allí), cebolla cruda, gelatina de carne, carne salada y cortada, y berro. También es típico el “Stegt flæsk & persillesovs“: tocino frito con salsa de perejil. El pan con mantequilla se come con toda clase de alimentos como queso, arenques, verduras, salmón, carne picada… Es un plato muy sencillo que está al alcance de todos los bolsillos y que en danés se denomina “Smorrebrod“.
https://www.conmuchagula.com/la-cocina-tradicional-danesa-…/

Por otro lado, la actividad física que reportan es importante, sólo en Copenhague, las bicicletas representan el 50% de los desplazamientos de sus residentes, tanto para ir a la escuela como para acudir al trabajo, lo que mejora los niveles de condición física, reduce las emisiones de carbono y contribuye a la riqueza de la ciudad. Los ciclistas cubren en Copenhague aproximadamente 1,2 millones de kilómetros diarios, ahorrándole de esa forma a la ciudad más de 34 millones anuales. Además, sólo 30 minutos de pedaleo diario aumentan de promedio entre uno y dos años la esperanza de vida de los ciclistas de Copenhague.
https://actualidad.rt.com/…/109358-secretos-daneses-ser-fel…

¿MICROMACHISMOS EN LA NUTRICIÓN?

Empezaré por denunciar el hecho de que mucha “gente de a pie” relaciona la nutrición con el sexo femenino, se tiene la imagen de Nutrióloga o Nutricionista y es común quizá por la proporción existente (o que creemos existente) mayor de mujeres que de hombres dedicados a la nutrición que se hable poco del hombre Nutriólogo o Nutricionista, aunque hay referentes internacionales de gran renombre y que están teniendo un impacto muy positivo reivindicando el papel del hombre en la nutrición y de la nutrición per se (de hecho, en este blog https://belleza.trendencias.com/…/si-te-interesan-las-dieta… por ejemplo, se hace referencia a 8 hombres frente a 5 mujeres como referentes en la nutrición). Igual hace tiempo hablábamos de un libro “Las 24 nutriólogas de México” y lanzaba la pregunta ¿por qué no incluyeron a ningún hombre?

Entonces, el hecho de que haya gente dedicada a la nutrición de ambos sexos significa somos igual de capaces (como de cualquier otra profesión, oficio o actividad) y ambos lo podemos hacer igual de bien (o mal según sea el caso).

Bien, hasta ahí perfecto, tenemos claro que el conocimiento es universal y que no debería de ser un condicionante de género (pues que triste es entonces que exista aún un sesgo inclinado hacia la contratación de hombre en la ciencia http://www.ciencicola.com/…/los-sesgos-de-genero-persisten…/ ).

Ahora, la parte chunga del asunto, la cantidad de micromachismos que podemos encontrar en el ejercicio de esta profesión, sé que a los chicos no les gusta este tema y que no faltará quien diga que es que “tenemos la piel muy fina” y “no aguantamos nada”, pero ya les digo que, desde este lado, la cosa no se sobrelleva muy bien.

¿Cuántos videos he visto de rutinas de ejercicio hechas por mujeres y para mujeres con comentarios como: “me distraje mirando su trasero”, “no sé si se trabajan todos los músculos de la pantorrilla pero que buen glúteo” “que buena está”? sin hablar para nada de la rutina!! ó videos de nutriólogas guapas aunque su información no sea la más adecuada comentarios como “esta guapa y se le perdona todo”, “quiero que me de clases particulares”, “no pude poner atención a lo que dijo porque mi atención estaba en sus ojos (si claro, en sus ojos o un poquito más abajo)”….

¿Cuántas veces he sido objeto de comentarios subidos de tono por el labial rojo que decidí usar, o por el vestido que me puse, por el escote, por los tacones, por los leggins….? Hechos por mis mismos compañeros de trabajo.

¿Cuántas veces han creído que solo sirvo para la cocina y que ese es mi sitio dentro de un hospital por haber estudiado nutrición y por ser mujer?

¿Cuántas veces me han dicho que he logrado un puesto de trabajo porque “seguramente” me acuesto con el jefe?

¿Cuántas veces me han juzgado por como luce mi cuerpo?

¿Cuántas veces habré oído que para nutrición deportiva son mejores los hombres porque son más fuertes y entienden más de eso?

Pero bueno, no seré yo la única que se queje y que denuncie cada una de estas “sensiblerías”.

Les dejo unos enlaces del daño que hacen comentarios que creemos inofensivos, o acciones que a las que les restamos importancia, que perpetúan y construyen un ambiente muy nocivo, y del que no estamos libres:

http://www.eldiario.es/micromachismos/?page=2

http://www.mujeresenred.net/IMG/pdf/Micromachismos.pdf

http://www.mentesana.es/psicologia/medicina-para-mujeres_768

Las Guías Alimentarias alrededor del Mundo

Más allá de lo interesantes que son o de la curiosidad que pueden despertar, el conocer el cómo se componen las guías alimentarias de otros países nos permiten establecer similitudes y diferencias a nivel cultural, a nivel de disponibilidad y accesibilidad, y nos preparan para, si se dá el caso, poder tener más herramientas al para tratar a pacientes en un contexto más internacional.

Aquí algunos ejemplos que quizá no habías considerado:

INDIA

Como un apartado de gran importancia incluyen las especias ya que son una parte esencial de la dieta tradicional.

http://www.foodpyramidindia.org/index.html

GRECIA

Incluye las papa (patatas) como un apartado especial de alimentos en su pirámide.

http://www.mednet.gr/archives/1999-5/pdf/516.pdf

http://www.nut.uoa.gr/dietaryENG.html

AUSTRALIA

Una organización no gubernamental llamada “Nutrition Australia” lanza una nueva pirámide en el 2015 que sitúa en la base los vegetales y las frutas, sin embargo a nivel gubernamental se maneja algo muy parecido a la rueda de la salud o plato del bien comer.

http://www.nutritionaustralia.org/national/resource/healthy-eating-pyramid

Las guías del gobierno autraliano incluyen algunas curiosidades como: vegetales congelados, tufu, alimentos enlatados, cuscus, bebida de soya, leche en polvo, o noodles.

https://www.eatforhealth.gov.au/guidelines/australian-guide-healthy-eating

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JAPÓN

Puede parecer curioso, pero las frutas no se consideran como base en su alimentación y la recomendación es limitarla a 2 raciones, también es necesario reconocer que la producción de frutas en este país no es muy elevada, por lo tanto la disponibilidad es limitada.

http://www.mhlw.go.jp/bunya/kenkou/pdf/eiyou-syokuji5.pdf

TAILANDIA

Es una pirámide invertida a la que le llaman “bandera nutricional”.

http://www.fao.org/3/a-as979e.pdf

TURQUÍA

El modelo es un trébol de cuatro hojas que incluye: 1) frutas y verduras, 2) cereales, 3) lácteos y 4) alimentos de origen animal.

http://beslenme.gov.tr/content/files/yayinlar/ingilizce_yayinlar/books/dietary_guidelines.pdf

Algunas guías alimentarias de América:

webinar-guas-alimentarias-parte-1-14-638art06fig3

La Obesidad tiene Rostro Femenino

LA OBESIDAD TIENE ROSTRO FEMENINO

Lo leo y lo vuelvo a leer y no me cabe en la cabeza que el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud en México sea capaz de emitir un juicio tan cargado de desprecio y con connotación sexista y machista (diciembre, 2016)

Claro, las mujeres somos las del problema, pero, el señor ¿sabe cuántos problemas hay de raíz? ¿Qué clase de educación se está recibiendo en materia alimentación? ¿Qué estrategias están fallando? ¿Qué papel cumple la iniciativa privada? ¿Cómo se controla un ambiente obesogénico?

Algo está fallando (o todo), las estrategias implementadas no están impactando como debería de esperarse en las mujeres; las mujeres deberían de convertirse en el eje neurálgico de las estrategias para mejora de la alimentación y por ende de la salud, no sólo de ellas, sino de toda la familia. Sin embargo, los esfuerzos destinados desde la iniciativa pública muchas veces impactan contra muros edificados por las falsas creencias, los mitos, la publicidad, y no están pensadas para generar cambios en el estilo de vida.

La mujer es un objetivo de impacto prioritario para la publicidad. Los especialistas saben que ellas constituyen el grupo consumidor más importante, numeroso, polimorfo y activo desde el punto de vista de los intereses del mercado: alrededor del 80% del total de las compras son realizadas por mujeres. La mujer se convierte en un `bello personaje’ para el mundo del consumo y esa posición se consolida progresivamente, afirmada en su carácter pluri-consumidor: las mujeres son compradoras de objetos para el consumo personal, para el hogar, para los niños y, en ocasiones, para el hombre. La mujer es destinataria de los desvelos publicitarios y es también personaje de la publicidad. Hay publicidades para mujeres y hay publicidades con mujeres, en las que la mujer cede su cuerpo para la connotación de los productos, tanto si ella es o no es la destinataria directa. La mujer es el gran personaje de y para la publicidad (Walzer & Lomas, 2005).

¿Cuántas campañas publicitarias son destinadas a las mujeres?, ¿En cuántas la mujer es la protagonista: ama de casa, madre, trabajadora, compradora…?, ¿Qué tipo de alimentos se destinan a las mujeres?, ¿Cuántos productos cuestan más caros por el simple hecho de ser de color rosado o tener una silueta femenina en el empaque? (¡revisen los rastrillos o maquinillas de afeitar si no lo creen, las de mujer son casi el doble de caras, y son lo mismo!!! Ah, pero en color rosa, por supuesto, no sea que si usamos el azul nos vayan a salir pelos más largos y gruesos).

La publicidad impone un ideal en cuanto a la imagen física, estilo de vida, propone llegar a la “felicidad” consumiendo los productos y servicios que difunde, lo que hace que todo aquel que se vea influenciado por la publicidad intente alcanzar el ideal alejándolo de su propia realidad (Castro Gora, 2008).

Las revistas de moda, la televisión, Internet y otros medios de comunicación publican periódicamente dietas alimentarias que prometen una rápida pérdida de peso sin apenas esfuerzo o lanzan productos “light” nuevos al mercado que harán el milagro, pero sólo buscan el beneficio económico de las empresas (Rico Ríos, 2011).

Así nos encontramos con leche light color rosa o con una chica en el empaque, jamón reducido en grasas con una imagen femenina, cereales con siluetas femeninas, y mi favorita, la campaña de Bonafont donde maneja a las mujeres como “deshidratadas anónimas”, claro, solo las mujeres podemos ponernos histéricas y si nos falta agua peor aún, solo las mujeres somos gordas y por eso los alimentos bajos en grasa y light son para nosotras.

Culpar al género del problema de obesidad es retrógrada e incluso obsceno, ¿cómo se puede tener la poca vergüenza de presentar los resultados de una Encuesta Nacional de Nutrición sin presentar una estrategia para solucionar el problema?, ¿cómo se puede estar al frente de una institución de gobierno encargada de la prevención y demostrar que no se está haciendo bien el trabajo por el cual les están pagando (con nuestros impuestos por cierto)?.

La Secretaría de Educación Pública ha incluido tópicos de nutrición en los programas educativos a nivel básico, pero estos no están impactando correctamente, porque las personas que los imparten muchas veces tienen más dudas que los receptores, y claro está que si el 86% de la población no entiende un etiquetado nutrimental 1) o está mal hecho o 2) nadie se ha tomado la molestia de explicarlo correctamente; la NOM 043 establece que las actividades operativas de orientación alimentaria deben ser efectuadas por personal capacitado o calificado con base en la instrumentación de programas y materiales planificados por personal calificado, cuyo soporte técnico debe ser derivado de la presente norma, y define:

• Personal calificado: a los nutriólogos y dietistas con certificación vigente expedida por un órgano legalmente constituido y/o reconocido por la autoridad competente, que cuenten con tres años de experiencia en el campo de la orientación alimentaria.
• Personal capacitado: al que fue preparado por personal calificado y que cuenta con los conocimientos y habilidades para la orientación alimentaria.

¿Cuántos maestros han sido capacitados correctamente?

Basándose en la premisa de que las madres de familia son las encargadas en su mayoría de los casos de la selección y preparación de los productos alimenticios en el ámbito familiar, es que nace la preocupación de saber si los conocimientos que la Secretaría de Educación Pública pretende en los alumnos de nivel básico en materia de nutrición llegan a las madres de familia y son integrados como modificaciones en la conducta alimentaria. Parece que algo hay de eso, ya que en escolares se ha disminuido un poco el problema, pero si no se da seguimiento, estamos hablando de que esos niños se encaminan a un futuro previsible.

Walzer, A., & Lomas, C. (marzo de 2005). Mujeres y publicidad: del consumo de objetos a objetos del consumo Mujeres y publicidad: del consumo de objetos a objetos del consumo. Pueblos(15), 18-19.

Castro Gora, M. E. (Noviembre de 2008). Militak´s Blog. Recuperado el 12 de Febrero de 2016, de https://militak.wordpress.com/influencia-de-la-publicidad-…/

Rico Ríos, J. (2011). La Influencia de la publicidad en la toma de decisión de compra en los productos light en el consumidor. Revista Observatorio Calasanz, III(5), 261-270.